Schiaretti 2023 para el país

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Si bien dentro del cronograma electoral la inscripción de alianzas (generalmente) es una instancia que tiene más de formalismo que de alto voltaje político, al anotar 16 partidos, Hacemos por Córdoba buscó imprimir desde esta semana un perfil que explotará durante la campaña: la construcción política de un espacio ampliado. Bajo ese precepto definieron desde el peronismo del gobernador Juan Schiaretti la incorporación de siete nuevos partidos a la versión de coalición que en el 2019 le dio continuidad a Unión por Córdoba y que ahora busca mostrarse renovada para las legislativas.

Sin perder tiempo, el schiarettismo viene posicionando desde hace meses a sus dos principales apuestas para encabezar la boleta: Alejandra Vigo y Natalia de la Sota. El gobernador las puso en la cancha con mayor visibilidad y las comenzó a medir.

Aunque recién el próximo 24 se oficializarán los nombres, hacia adentro, no quedan dudas que ambas mujeres ocuparán el primer renglón en la nómina de postulantes. Se sabe que la fase electoral que se viene será de difícil digestión para Hacemos por Córdoba, pero por lo bajo, existe confianza en poder dar el batacazo y desplazar del segundo lugar al Frente de Todos.

En Córdoba hay una altísima aceptación a la imagen del gobernador y la gestión provincial. La encuesta que vos tomes encargada por cualquier fuerza política, así lo muestra. Sorprendentemente alta después de tantos años de gobierno y atravesando una pandemia que, generalmente, despierta malhumor hacia los oficialismos. El 70 por ciento de la sociedad cordobesa ve con buenos ojos la gestión y la imagen del gobernador”, dijo ayer el presidente provisional de la Legislatura, Oscar González, en diálogo con el programa Cero Vip de Radio Nacional Córdoba.

Entre los desafíos a los que se enfrenta Hacemos por Córdoba, la polarización y la agitación de la grieta que, convenientemente, hacen de uno u otro lado, deja al schiarettismo en un lugar, por lo menos, incómodo.

Tener que salir al juego con una tercera posición y un equipo local frente a un River-Boca, no será tarea sencilla. Y en ese sentido, cuando la tendencia muestra que las legislativas se medirán en términos de “kirchnerismo sí o kirchnerismo no”, la falta de una referencia nacional de la que anclarse también es un punto a trabajar dentro del peronismo provincial.

Allí es donde cobra fuerza la teoría de “Schiaretti, presidente”. Hacemos por Córdoba necesita proyectar a su último líder ante del recambio generacional que se abrirá en dos años y que, sin dudas, reconfigurará (y alborotará) absolutamente el mapa interno.

Nacionalizar su imagen y la gestión provincial ayudará, dicen, a sostener la idea de que la salida de Schiaretti del poder provincial no significará su fin político. Todo lo contrario. Instalar una proyección nacional y la posibilidad de una nueva era pos “Schiaretti gobernador”, le es muy útil a Hacemos por Córdoba en este momento.

Algo de eso deslizó ayer el propio González (también presidente del PJ Córdoba) quien se refirió al tema y habló de un modelo de gobierno del schiarettismo exportable al escenario nacional.

Aunque cauteloso en público para no definir hoy a Schiaretti como un presidenciable por considerar que sería “adelantarse mucho en el tiempo”, indirectamente hacia allí lo proyectó: El modelo cordobés de gestión es un modelo para exportar. Y muchas de las cosas que nosotros logramos en la provincia en base a un modelo de gobierno, pueden ser un programa para que Argentina nos mire con mucha atención y que sea la base de una propuesta diferente para el futuro”, dijo el hombre que además es el jefe de campaña de Hacemos por Córdoba.

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