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JUJUY

Papa Francisco acompaña los jubileos jujeños

Las Bodas de Oro de varias parroquias y el centenario de la coronación de la Patrona están en su corazón.

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Papa Francisco acompaña los jubileos jujeños

El Papa Francisco acompaña desde El Vaticano los jubileos parroquiales jujeños y el centenario de la coronación de Nuestra Señora de Río Blanco. "Jesús los bendiga", dijo el Santo Padre en la respuesta que envió ayer a una carta del obispo Daniel Fernández. La sorpresa se dio a conocer en la víspera, al término de la misa dominical transmitida desde la Catedral. Monseñor Fernández recordó, al igual que el domingo precedente, que están viviendo sus jubileos la parroquia San Cayetano de Palpalá que el 27 de junio cumplió 60 años, la parroquia San Pío X de capital que conmemoró sus Bodas de Oro el 14 de julio, en tanto que hoy ocurrirá lo propio con la parroquia San Juan Evangelista de Fraile Pintado y el 30 del corriente los 50 años de la parroquia Santiago Apóstol de Yala. "Compartía con el Papa estas fechas y la gran fiesta que teníamos prevista por los 100 años de la coronación de la Patrona de Jujuy. Le decía que se aguó la fiesta. Nos encomendábamos a la oración y ya habrá tiempo de celebrar", detalló el prelado. Comentó que "el Papa dijo que le daba pena pero que nos acompaña en estas conmemoraciones, que están en su corazón. Y pidió: ‘Oren por mí’". Vale destacar que ayer fue el 16º domingo del año y las instancias de la santa misa fueron seguidas desde las casas debido al aislamiento. "Muchos hogares están sufriendo mucho. Pongamos en el corazón de Dios nuestras súplicas, nuestros miedos, nos tomemos de su mano y fortalezcamos nuestra fe", oró el obispo al iniciar la Eucaristía. En la homilía monseñor Fernández recordó que continúan las parábolas del reino en el Evangelio de San Mateo. Y resaltó que el cristiano es una persona de vida interior que se mide por lo que es y no por lo que tiene. Sobre el Evangelio apuntó que hoy con la Palabra que crece hay brotes malignos a la par pero es difícil extraerlos. De allí que el primer llamado "es a mirarnos a nosotros mismos. A conocernos, preocuparme por el otro y abonar todas las semillas del bien". El obispo instó a tener controlados los malos deseos y sentimientos. "El Señor nos espera, nos ayuda y pide que trabajemos", resaltó. "Pidamos ser buenos labriegos de nuestro corazón para que el trigo sea mas y menos la cizaña. La Virgen nos ayude, ella que tuvo un corazón cultivado sólo por el amor de Dios", finalizó.