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La "interrupción legal del embarazo" es un crimen abominable

La eufemísticamente llamada "interrupción legal del embarazo" (ILE), o aborto, es un "crimen abominable", afirmó Mons. Aguer.

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La "interrupción legal del embarazo" es un crimen abominable

El arzobispo emérito de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en su reflexión televisiva en el programa Claves para un Mundo Mejor, emitida el sábado 29 de agosto por el canal 9 de TV, se refirió al protocolo sobre la "interrupción legal del embarazo" (ILE), y señaló que esa definición es “un eufemismo” pues “decir aborto, que es su verdadero nombre, es ciertamente impresionante. Al mismo tiempo recordó que el Concilio Vaticano II definió al aborto como un “crimen abominable”.

Con un nombre artificioso se oculta la verdad
“Queridos amigos -comenzó diciendo el prelado-,  hoy tengo que volver sobre un tema muy doloroso del que ya hemos hablado muchas veces. En diciembre del año pasado, al comienzo de su gestión como ministro de Salud de la Nación el actual funcionario que detenta ese cargo emitió la resolución N° 1 por la que se imponía un protocolo al que debían adherir las provincias sobre la interrupción legal del embarazo (ILE).

"Esta expresión, interrupción legal del embarazo, es lo que se llama un eufemismo o sea formular con buenas palabras que no impresionen demasiado, cosas que dichas con los términos que corresponden podrían ser excesivamente impresionantes y decir aborto es ciertamente impresionante. El Concilio Vaticano II, en la Constitución Pastoral “Gaudium et Spes” definió al aborto como “crimen abominable”. ¿Quién expresa hoy así las cosas?”.

El ILE niega la patria potestad y la objeción de conciencia
“El Ministro en esa resolución proponía que el aborto es un problema de salud pública que afecta especialmente a las menores de tal manera que una menor de 13 años puede recurrir al aborto sin necesidad de que sus padres se enteren, desplazando así completamente la patria potestad.

"En ese protocolo se imponen tantos requisitos para la objeción de conciencia que es muy difícil de cumplirla. Y no es sólo la objeción de conciencia sino el juramento hipocrático que viene de mucho tiempo antes de Cristo. Se niega lo que se llama objeción de conciencia institucional o sea que una clínica que sigue el juramento hipocrático o una clínica confesional, católica o protestante, tiene que buscar a alguien que haga el aborto y no puede decir que no, que aquí no se puede hacer”.

Entusiasta pero fallido repartidor de preservativos
“El actual Ministro es un conocido abortista. Ya ha ocupado ese cargo en ocasiones anteriores en las cuales fue un entusiasta repartidor de preservativos, pero se nota que la estrategia aquella no funcionó. O la gente no los usó o los usó mal porque si no, no habría que recurrir al aborto y esto más allá de que se exagera enormemente el número de abortos con cifras de fantasía fenomenal para imponer ideológicamente esto”.

Lamentable adhesión de la ciudad de Buenos Aires
“Ahora la Ciudad Autónoma de Buenos Aires acaba de adherir por medio de una ley de su Legislatura a este protocolo. O sea que se ha plegado a este crimen abominable. La ley fue votada casi por unanimidad, creo que hubo siete votos en contra y tres abstenciones. Estas cifras muestran la decadencia moral de los políticos argentinos. Me dirán que la decadencia es de la sociedad entera y podríamos decir que sí, pero es sobre todo de los políticos, de los cuales uno debería esperar otra actitud”.

Monseñor Aguer manifestó que "le llamó la atención cómo en los debates sobre esa ley se expresaban algunas mujeres que eran, por supuesto, entusiastas abortistas. Muy poco femeninas, diría yo, no parecían mujeres y prefiero no mencionar la palabra que se usa habitualmente para designar estos casos. Pero me parece muy penoso cuando la mujer pierde el sentido de su femineidad”.

¿Es el embarazo una enfermedad?
En la última parte de su reflexión, monseñor Aguer manifestó que se trata la cuestión como si fuera un problema de salud pública y entonces el embarazo pasa a ser una enfermedad y el aborto el remedio para esa enfermedad. "A ese límite hemos llegado contra la recta razón y por eso he aludido al juramento hipocrático. Sabemos que la cuestión del aborto es ante todo un problema científico. Sabemos que desde el primer instante de la concepción el fruto de esa concepción es un ser humano. Si no, ¿qué sería? ¿Una semilla de orangután que en un momento determinado se convierte en hombre? "Además -acotó el prelado-, hay también un problema de fe porque por supuesto estos legisladores o legisladoras en realidad no tienen fe o son cristianos muy confundidos”.

Llamar a las cosas por su nombre
El arzobispo emérito de La Plata finalizó su reflexión manifestando que “en medio de las calamidades que sufre nuestro pueblo, porque de verdad sufre enormes calamidades, ahora se impone esta que es una máxima iniquidad: asesinar a los niños por nacer. ¿Qué podemos hacer nosotros? En primer lugar rezar, rezar mucho pero además yo diría no plegarnos a los eufemismos y llamar a las cosas por su nombre. Interrupción legal del embarazo o aborto es un crimen abominable”.+