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"La Fiesta del Milagro tiene que ser la fiesta del corazón creyente que cuida al hermano", expresó el arzobispo de Salta.

“Quién hubiera podido pensar que íbamos a celebrar la Fiesta del Milagro en un momento en el que la pandemia muestra toda su fuerza en nuestra querida Salta”.

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"La Fiesta del Milagro tiene que ser la fiesta del corazón creyente que cuida al hermano", expresó el arzobispo de Salta.
“Esto nos invita a repensar el modo de servirlos a ustedes, de poder ofrecerles la posibilidad de honrar al Señor”, manifestó y detalló los tres criterios que movilizan a la arquidiócesis de Salta en este contexto especial: Primero: queremos decir al Señor y a la Santísima Virgen que los queremos, que son nuestros patronos y los reconocemos, que están en el corazón de la familia de Salta y lo manifestamos. Segundo: queremos testimoniar al mundo nuestra confianza y protección del Señor y de la Virgen, como ellos lo han demostrado a lo largo de la historia de esta comunidad. Tercero: queremos hacerlo como ciudadanos responsables, debemos hacerlo, es una exigencia de nuestro bautismo, de nuestra condición cristiana, de nuestra fe. Y hacerlo como ciudadanos responsables, nos exige a nosotros, miembros de la Iglesia, a los cristianos, tener clara la consigna: ‘me tengo que cuidar, para cuidar al otro’. “Aumenta el número de los contagios y vemos cómo el sistema de salud empieza a ver que el horizonte se le achica y demasiado. No podemos mirar para otro lado”, añadió. Por eso, monseñor Cargnello insistió en subrayar que la consigna es “debemos celebrar el Milagro en el hogar, con la familia. Este Milagro tiene que prender en el corazón de cada hogar, y profundizar nuestro compromiso con el Señor”. “Se disminuye, sí, la posibilidad de una manifestación pública de nuestra piedad, pero nada nos impide madurar en la piedad nuestra fe, para ser cristianos que nos hacemos cargo los unos de los otros”, sostuvo, e insistió en afirmar: “El amor mutuo que pide San Pablo se expresa hoy en el quedarse en casa, para no contagiar, para cuidar al otro”. El arzobispo salteño pidió a la comunidad potenciar “las celebraciones en familia, en el hogar, con el altar hogareño, pongamos la imagen del Señor y de la Virgen”, y aseguró: “El Señor acepta el sacrificio de ustedes de no poder venir, el Señor acepta la actitud de una Iglesia que quiere obrar de modo maduro y cuidar a todos los ciudadanos”. “Esta fiesta del milagro tiene que ser la fiesta del corazón creyente que cuida al hermano”, destacó, y reiteró: “Esta novena no se verá públicamente, pero se vivirá, no tengan la menor duda, en la comunión de gracia si lo hacemos cuidándonos nosotros, cuidando del otro”. Monseñor Cargnello exhortó a no tener miedo de “vivir intensamente este Milagro para que nazca de aquí una nueva manifestación de amor al Señor. No sabemos cuál es, por lo tanto queremos ser los primeros en cuidar a todos los salteños”. “Que el Señor los bendiga, no tengamos miedo. Tenemos que crecer en una libertad responsable. Eso también nos va a ayudar a crecer como pueblo, como ciudad, como nación. Libres y responsables, responsables los unos de los otros. No esperemos paternalismos. El Milagro tiene que ser una oportunidad para crecer en ciudadanía también”, concluyó.