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Sinarquía

Venta de Patagonia para cancelar deuda externa

El periódico “Liberation” de París publica una columna dedicada a la “agonía” de Argentina y sostiene que su gobierno es presionado para vender la Patagonia para financiar el pago de su deuda externa”.

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Venta de Patagonia para cancelar deuda externa
La misma idea ya había aparecido en la versión local de “Le Monde Diplomatique” y el “New York Times” había señalado “la posibilidad de que se constituyera una “República Patagónica” (…) El fantasma de que la Patagonia se convirtiera en un nuevo Texas (…) para el ingreso del imperialismo…” (Ernesto Bohoslavsky. El fantasma de la secesión de la Patagonia. Todo es Historia N°449). La crisis que vivía la economía argentina estaba fundada en el elevado endeudamiento externo y en los condicionantes que imponía el Fondo Monetario Internacional para garantizar su cobro. Cómo un elemento adicional se presentaban las enormes extensiones patagónicas que habían sido enajenadas y se encontraban en poder de magnates europeos y norteamericanos, como los italianos hermanos Benetton (900.000 hectáreas); los norteamericanos Douglas Tompkins (350.000), Ward Lay (80.000), Ted Turner (56.000) y Ashley Kent Carrithers (41.000); los canadienses de Gold Corp (130.000); los belgas del Grupo Burco (80.000); el inglés Joseph Lewis (38.000), el suizo Jacob Suchard (35.000); entre otros. Además, había trascendido que Joseph Lewis poseía un aeropuerto clandestino –con una extensión similar al Aeroparque porteño- cercano a la costa del golfo San Matías (que fue autorizado en 2008). No fue la primera vez que se planteó la posibilidad de que la región se independice de la Argentina. La hipótesis más difundida tuvo que ver con las viejas intenciones del imperio británico de hacerse de la Patagonia. También trascendieron versiones que adjudicaban similares pretensiones a los chilenos. Hubo algunas conjeturas delirantes como la elucubrada por el cordobés Walter Beveraggi Allende, en 1971, de un supuesto proyecto judío de apropiarse de la región como una “tierra prometida” alternativa a Israel, que denominó “Plan Andinia”. Esta postura llegó a ser insinuada por el propio comandante del Ejército, general Roberto Bendini, en 2003. Incluso, en 1984, el ingeniero Salvador San Martín escribió un audaz cuento cuestionando la postergación que vivía el sur argentino y los poderosos intereses que generaban las riquezas naturales existentes, que tituló “El día que la Argentina perdió la Patagonia”.